19 – Inocencia

El Zen afirma que si tiras a un lado el conocimiento – y así como el conocimiento todo está incluido; tu nombre, tu identidad, todo, por el hecho de que esto te ha sido dado por otros – si tiras todo lo que te ha sido dado por otros, vas a tener una cualidad de tu ser plenamente diferente: la inocencia. Esto va a ser una crucifixión de la persona, la personalidad, y va a tener sitio una resurrección de tu inocencia. Te transformarás en un pequeño nuevamente, renacido.

 

Comentario:

El hombre viejo en esta carta irradia un deleite inocente al planeta. Hay un sentido de gracia rodeándolo, tal y como si estuviese en casa consigo y con lo que la vida ha traído. Semeja tener una comunicación juguetona con la esquila en su dedo, tal y como si los dos fuesen los mejores amigos. Las flores rosas cayendo a su alrededor representan un tiempo de dejar ir, relajación y dulzura. Son una contestación a su presencia, un reflejo de sus cualidades.

La inocencia que viene con una profunda experiencia de vida es cándida, mas no infantil. La inocencia de los pequeños es bella, mas ignorante. Va a ser sustituida por

desconfianza y duda cuando el pequeño medra y aprende que el planeta puede ser un peligroso y amenazador sitio. Mas la inocencia de una vida vivida de forma completa tiene una cualidad de sabiduría y de aceptación de la siempre y en toda circunstancia-variable sorpresa de la existencia.


Cuando miramos en cada uno de ellos de nosotros, vemos que meridianamente prevalece un conjunto de rasgos que forman una personalidad, en ella se halla un montón de información que describe muchas de nuestras experiencias. En estas informaciones se halla nuestro nombre, nuestra dirección, cosas básicas que asisten a sostenernos en un plano de realidad.

Si observamos en la naturaleza del zen, en el instante que se deja de lado todo este conocimiento, nos encontramos con el término de inocencia. En el instante que cada persona deja de lado estos conocimientos adquiridos por terceras personas uno se halla en un estado absolutamente inocente, sano, donde de nuevo uno consigue renacer y sacar a flote ese pequeño que llevamos dentro, donde meridianamente empieza un nuevo camino de aprendizaje.

Cuando nos detenemos en la figura de la carta del Tarot de Osho podemos estimar a una persona de tercera edad, esta figura sabia tiene en sus manos una imagen que representa la vida, lo verde natural, el nuevo planeta. Se ve meridianamente una comunicación directa con esta imagen en sus manos donde se expresa un claro término de comunicación interna con largos y durables aprendizajes ya adquiridos con una nueva y pura imagen que representa un camino nuevo y también inocente. Se pueden ver las flores de una tonalidad rosa que caen cerca de esta figura dando una calidez de relajación y mucha ternura, esto marca una expresión cálida, de amor. Este es el claro reflejo de las propias cualidades sanas de cada individuo, que rodean este instante de inocencia, la inocencia no es mala ni perjudicial como se acostumbra a expresar en la sociedad de en nuestros días. Sencillamente marca en el Tarot Zen de Osho un instante nuevo donde la calma predomina, donde la aparición de nuevas imágenes y nuevas sensaciones quedan predecidas, donde una nueva persona se encarará a un nuevo camino.

Es clarísimo que si te sale esta carta del tarot, es por el hecho de que te hallas en un nuevo instante de cambios, donde estas adquiriendo nuevos aspectos a base de otros ya adquiridos, es el instante de sencillamente proseguir adelante y continuar aplicando lo ya aprendido que los pronósticos son muy positivos. Es claro que el amor viene de la mano de este instante, y esta inocencia marca un instante de madurez, por mucho que se habla de un nuevo instante o bien de un renacimiento no está asociado con la infantilidad, sino todo lo opuesto, con una madurez ya adquirida que sencillamente va a por más.

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Tarot Osho Zen
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